¿Qué es un Monje?

    Suelen preguntar: ¿qué es un monje? Es un hombre que busca a Dios apartándose del ruido, para que en la soledad lanzarse a la hermosa aventura de vivir orientado hacia el Dios que nos busca, que sale al encuentro.

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1Escucha, hijo, los preceptos del Maestro, e inclina el oído de tu corazón; recibe con gusto el consejo de un padre piadoso, y cúmplelo verdaderamente. (Regla de S. Benito, Prólogo.)

    El monje aprende a escuchar la Palabra, a los hermanos, a ser hijo en el Hijo. Deberá durante toda la vida inclinarse en su corazón ante la presencia de Aquel que lo busca y lo llama, discerniendo su presencia, su querer. Para escuchar es necesario hacer silencio. Algunos creen que silencio es estar callado, pero el silencio monástico cristiano está orientado a la escucha.

Y el Señor, que busca su obrero entre la muchedumbre del pueblo, al que dirige este llamado,... (Regla de S. Benito, Prólogo,14)

    El monje es un hombre que sirve no “para”, sino “a” Dios. Su gran tarea es buscar a Dios, en la entrega a Cristo, practicando la obediencia, la caridad, los consejos evangélicos y la imitación de Jesucristo, en una Comunidad, bajo una Regla y un Abad (padre).

Vamos, pues, a instituir una escuela del servicio divino, y al hacerlo, esperamos no establecer nada que sea áspero o penoso. (Regla de S. Benito, Prólogo,45-46)

    El monje quiere ser verdaderamente un hombre feliz, llevando en una comunidad concreta una vida según el Evangelio, desarrollando sus dones, floreciendo en bien de sus hermanos y ayudando a otros a descubrir la bondad de Dios en ellos.

    Quiere ayudar a otros a sentir el perdón, porque primero se ha sentido perdonado. No se puede dar lo que no se ha recibido.B1- Qu_es_un_monje_-2

Mas cuando progresamos en la vida monástica y en la fe, se dilata nuestro corazón, y corremos con inefable dulzura de caridad por el camino de los mandamientos de Dios. (Regla de S. Benito, Prólogo,49)

    Las hospederías han sido desde antiguo, en los monasterios, lugares donde los monjes ofrecen a sus hermanos que están “en el mundo”, un lugar de silencio y oración a fin de que puedan tener un encuentro consigo mismos y con Dios. Hospitalidad abierta a todos, sin distinción. Esta es otra de las características de nuestra vida monástica benedictina.